Carlos Martínez Gorriarán (Miembro del Consejo de Dirección de UPyD)
De los diputados, naturalmente, a cargo de Rosa Díez. Quien esto suscribe, acompañado de otros cuatro aguerridos asociados de UPyD, acompañamos a nuestra Rosa en su estreno como diputada. La sesión fue, cómo decirlo, un poco lila y gris, pero no careció de aspectos instructivos; mucho, incluso. Instructivos sobre algunas extrañas prácticas de la democracia española, naturalmente. Veamos.
En primer lugar, el objeto de la sesión era doble: elegir la composición de la Mesa del Congreso (presidente, 4 vicepresidentes y 4 secretarios), y permitir a sus señorías el juramento o promesa de cumplir la Constitución, tras lo cual –ojo: ¡sólo tras lo cual!- el aspirante electo a diputado se convierte, efectivamente, en señoría a todos los efectos. Dato que sugiere una pregunta: si la Constitución se jura o promete tras elegirse la Mesa del Congreso, ¿quiénes eligen entonces a la Mesa, y sobre todo a la tercera autoridad del Estado –y primer sueldo, en el caso de Bono-, el Presidente del Congreso? ¿Qué son, jurídicamente hablando, los miembros de la propia Mesa antes de jurar o prometer que acatarán la Constitución? Desde luego, diputados no todavía. Chocante, cuando menos. Vean: los electos, pero todavía no diputados porque no han jurado o prometido la Constitución –otra, porque en castellano “jurar” y “prometer” son sinónimos en ese contexto-, eligen sin embargo un órgano fundamental de la democracia. Como si el Parlamento fuera elegido por los que han solicitado la nacionalidad española, pero no la han obtenido todavía.
Más: los prediputados o diputables deben votar candidaturas a los cargos que componen la Mesa, pero se trata de candidaturas cerradas por los dos grandes partidos parlamentarios de las que, por tanto, están excluidos los demás, especialmente los nuevos diputados y partidos presentes en el nuevo Congreso. Significa que Rosa Díez, pongamos por caso, no podía en ningún caso aspirar a ser votada para alguno de los nueve puestos de la Mesa. ¿Es esto constitucional? Misterio jurídico… Item más: el PSOE, muy amablemente, pasa a los diputados suyos y a los del Grupo Mixto un sobre muy práctico con papeletas con los nombres de sus candidatos impresos (que incluían a los dos nacionalistas de CIU y PNV: luego entramos en esto). Así pues, los diputados pueden votar a los candidatos de PSOE o PP, pero no presentar su propias candidaturas o votarse a sí mismos (sería voto nulo).
La votación, por lo demás, es nominal, lo que significa que los y las diputables peregrinan con sus papeletas en la mano para dárselas al presidente en funciones, mientras un secretario de la cámara recita velozmente la lista de diputables presentes. Este año el rito se ha producido dos veces para elegir presidente del Congreso, pues Bono no logró mayoría absoluta al primer intento. Es más, le falló un voto, socialista probablemente: ¿quizás el de Alfonso Guerra?; el hombre se abstuvo ostensiblemente de aplaudir al electo cuando logró su legítima aspiración, y éste le devolvió pasados cumplidos reclamando un aplauso para el diputado más añejo de la cámara, estabulado aquí desde 1977. Un caso admirable de poltronismo que mereció el generalizado reconocimiento de muy gustosos emuladores, si se presentara la oportunidad. Pero no era esto lo que quería resaltar, sino el absurdo de la votación nominal: ¿no sería más coherente con la norma que votaran los grupos parlamentarios, puesto que todo el pescado está vendido desde meses atrás, y ya que los diputados individuales no tienen nada que hacer en tan tedioso procedimiento? Sin olvidar que el propio presidente del Gobierno, Zapatero, contribuyó meses atrás a la agilización del trámite nombrando con soberano dígito al sucesor de Marín, aun estando presente y bien vivo y coleante.
La constitución de la Mesa no ha estado, tampoco, exenta de elevados ejemplos de altruismo político. Así, la inclusión de JR Beloki, diputado del PNV, por gracia expresa socialista y en pro del pluralismo. Suena bien, pero no. Mientras Beloki se incorporaba al órgano como si nada, sus compinches de partido se negaban en Mondragón a desalojar a la alcaldesa de ANV del consistorio. “Excluir a ANV es malo para el pluralismo político”, ha graznado Egibar. Así que los socialistas han apoyado al partido que se niega a romper con el partido de los asesinos de su compañero Isaías Carrasco, q.e.p.d. Por pluralismo que no se diga, incluso con quienes desean liquidarlo.
Finalmente, sus preseñorías diputables tomaron posesión jurando o prometiendo. Los nacionalistas de ERC no perdieron ocasión de preceder su promesa del redundante “por imperativo legal”, como si las leyes se obedecieran en cualquier caso por una razón diferente (¿el imperativo categórico kantiano?), pero fue el adusto y aislado Gaspar Llamazares quien quiso sorprender a la cámara, prensa presente y público invitado con una fórmula no menos creativa, algo como “en nombre de más de 600.000 votantes, sí, prometo”. Risas -Gaspi, esto pinta fatal. Acabada la lista de juramento o promesas, Bono tuvo el detalle de un discurso muy breve para lo usual, con bofetada a Guerra inclusive. Y con eso levantó la sesión. Ya les iremos contando.
miércoles 2 de abril de 2008
INAUGURAMOS ESCAÑO
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UPyD-Asturias: Grupo "Prensa y Nuevas Tecnologías"
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09:02






