Publicado en La Voz de Asturias
Belarmino Nieto Álvarez
En los tiempos que corren, el hartazgo y el desencanto alejan cada vez más del interés por la política a gran cantidad de ciudadanos con criterios independientes. Ello es debido a causas diversas que trataré de explicar, lógicamente desde mi punto de vista.
Actualmente los partidos mayoritarios sólo se preocupan de conseguir y mantener el poder ante todo, para lo cual no dudan en desprestigiar y arrinconar al contrario a golpe de insultos, de mentiras, de pactos con quien sea y como sea. No les importa tirar por la borda el espíritu de consenso en las cuestiones importantes, que tanto costó alcanzar en los tiempos de transición, ni tienen reparo alguno en hundir la educación (¿tal vez porque consideren que es más fácil manejar a la gente menos preparada que a ciudadanos bien formados?). Los intereses priman sobre los principios, si es que les queda alguno.
La política se ha convertido en puro márketing vacío: se vende la imagen, el slogan, se promete lo que haga falta para conseguir el voto, o incluso se ofrece dinero directamente en forma de teóricas 'ayudas', sin compromiso alguno de cumplir lo prometido y sin recato ante las promesas incumplidas (léase peaje del Huerna, por ejemplo); ya se encargan los aparatos de los partidos de inventar y difundir mil excusas para convencer a los ciudadanos de que lo blanco es negro, lo que por desgracia consiguen a menudo.
La democracia se está vaciando de contenido. No importa que la ley electoral sea injusta: nadie da un paso para modificarla. No importa que se fomente el enfrentamiento en vez de lo que nos une. No importa pasarse por el forro la igualdad de derechos de los ciudadanos promoviendo y aprobando Estatutos de Autonomía 'a la carta' (lo que constituye de facto una modificación del modelo territorial, realizada puenteando la Constitución y sus exigencias de amplio consenso en un tema tan serio y que puede provocar tantas desigualdades). No importa que los partidos estén manejados por gente sin ningún tipo de preparación, salvo su habilidad para manejar los hilos internos y su ingenio para perpetuarse en los cargos. No importa que los órganos de la justicia están cada vez más desprestigiados y manipulados por los partidos. No importa nada, salvo el «quítate tú pa ponerme yo»...
Ante tal cúmulo de cosas, algunos hemos tenido la suerte de poder escuchar las propuestas de Rosa Díez y su recién creado partido UPyD. Y digo la suerte porque, sin medios para la campaña electoral, dada la negativa de créditos por parte de la banca y el boicot de los medios de comunicación afines al poder, es casi un milagro que nos haya llegado su mensaje. Un mensaje de regeneración democrática, con puntos programáticos como la independencia total y real de los órganos judiciales respecto a los partidos; el cierre definitivo del modelo territorial, con iguales derechos para todas las autonomías; la democratización interna de los partidos, con primarias y listas abiertas; la limitación a ocho años del período de permanencia en cargos públicos; el contrato con los electores para que las promesas electorales se conviertan en auténticas obligaciones formales; la modificación de la ley electoral para que todos los votos tengan el mismo valor; la devolución al Estado de las competencias de educación, para que exista una sola ley y no diecisiete, y para que nadie pueda intentar acabar con el castellano como lengua de entendimiento común ni fomentar distintas enseñanzas de la historia sesgadas y falsificadas, auténtica semilla del odio entre regiones, etc...
Son innumerables propuestas de sentido común, imposibles de condensar en unas líneas, pero que, unidas a la credibilidad y al prestigio de Rosa Díez, persona que al ver como su ex partido se desviaba de sus compromisos electorales fue capaz de renunciar a su puesto en Europa por mantenerse fiel a unas ideas y a un compromiso con los ciudadanos que la votaron para defenderlas, a muchos nos han devuelto la ilusión de que el voto pueda servir para cambiar las cosas y reconducir, aunque sea poco a poco, la lamentable situación de división, cada vez más tendente al enfrentamiento, en que nos hallamos inmersos.
viernes 7 de marzo de 2008
UPyD, un voto con ilusión
Publicado por
UPyD-Asturias: Grupo "Prensa y Nuevas Tecnologías"
a las
10:00






