viernes 1 de febrero de 2008

UPyD: “Progresistas del siglo XXI”

Arcadi Espada, en la conferencia que instruyó en Gijón, dentro del ciclo de conferencias "Pensando un País" organizado por UPyD en Asturias, afirmó, refiriéndose a UPyD, que ha nacido un nuevo movimiento político en este país, al que ve gran futuro, teniendo como referencia la tercera España. Este movimiento es un proyecto político totalmente novedoso en el mundo y en especial en España.

Este movimiento debe fomentar el surgimiento de una política progresista y de personas progresistas que prediquen con el ejemplo. Es progresista toda persona que pretende que sean más felices el mayor número posible de personas, en el mayor número de países durante el mayor tiempo posible.


Una política progresista debe basarse en estos pilares:


1.- Debe basarse en la búsqueda y defensa de la verdad, en la trasparencia. Esa política es necesaria porque el prestigio de la verdad está hoy día por los suelos en España. El gobernante debe explicar las razones y mecanismos de sus decisiones y no mentir a sus ciudadanos para no arruinar la credibilidad social.


2.- Una política progresista debe ser antimítica y antirreligosa, debe defender el laicismo. La religión es un objeto a combatir. No así las creencias privadas y personales. Estas deben remitirse al espacio privado. El espacio público debe estar guiado y ocupado por el pensamiento racional. Pero también debe ser antimítica. En concreto en España en estos últimos cuatro años se ha usado el mito de la guerra civil de forma partidista por la izquierda, como queriéndose desquitar de la derrota de los republicanos en la guerra civil y como queriéndola ganar ahora de esta forma. Hay que atacar todos los mitos laicos que pervierten el sistema político.


3.- Debe ser radicalmente antinacionalista la política y el pensamiento progresista. El nacionalismo es una negación de la razón y el pacto entre los hombres, porque defiende el “yo llegué aquí antes, luego tengo más derecho que tú”. No hay nacionalismo democrático porque parte de un prejuicio antidemocrático, que consiste en defender que se tienen más derechos en virtud de la herencia, de la sangre, de la tierra. Con los nacionalistas no se puede compadrear ni complacerlos como hacen el PSOE y PP. Modifican sustancialmente las políticas lingüistas al imponer la lengua propia, sobre la lengua de todos. La política nacionalista conduce al descrédito y esto no se aplica sólo a los nacionalismos periféricos sino al nacionalismo español también.


4.- Debe estar abierta a la emigración. Que los hombres circulen libremente por el mundo y que a cualquier hombre no se le exija más que el cumplimiento de la ley allá donde llegue es lo que debe fomentar esta política. Que no se les obligue a aprender lenguas, que no se les meta en guetos, que cada uno se gane el pan por donde pueda. La política sobre ellos debe basarse en que cada hombre tiene derecho a ir por el mundo y elegir. Esa ha sido en concreto la historia de los españoles, una trama de afectos urdida a lo largo de los tiempos y ahora fracturada. Nosotros somos hijos de pequeñas o grandes migraciones.


5.- Ha de ser meritocrática. Que se reconozca el esfuerzo, el trabajo y el mérito. Esto hoy en España es urgente. Debemos establecer este credo moral como ha hecho Sarkozy en Francia, donde ha calado. Hay que ir en contra de los cheques del gobierno y plantear a los ciudadanos sus responsabilidades en vez de poner en una pancarta que tenemos asegurado un recorrido fácil. La única solución de la educación y otros aspectos vertebrales pasa por el enaltecimiento del mérito. Por eso defiende la educación pública pero con mérito.


6.- Ha de ser culta. Esa política debe basarse en el sentido de las cosas. Zapatero dijo que las palabras deben estar al servicio de la política y no al revés. Este presidente ha pervertido el sentido de las cosas y ha pervertido el lenguaje. La política no debe ejercerse con demagogia. Debe basarse no en la creencia personal sino en lo que es correcto, en la sabiduría. Se pide que las soluciones sean las correctas.


7.- Esa política debe ser internáutica, porque Internet favorece la igualdad y la libertad en el mundo, porque favorece la justicia y porque constituye una solución para grandes problemas en el mundo y porque es profundamente creíble. ES una utopía capaz de convertir la política desigual en igual. Es la ONG más eficaz, libre, justa y menos penetrada por la estafa.


8.- Debe ser una política pública. En España el deterioro del sector público especialmente en la sanidad y la educación es imparable. Lo público es un nido de desigualdad, lo contrario a lo que está llamado. Hoy lo público no es el encuentro de personas llevadas por una necesidad noble. Es la desdicha de no poder alcanzar lo privado. Y lo peor es que ningún partido político de los grandes se plantea de cara a la próxima legislatura una reforma radical del funcionamiento de lo público algo a lo que se opondrían por otra parte los sindicatos públicos. Esa reforma pasaría por el fin de la privatización de esas personas que están para servirse de lo público. Estamos asistiendo a una privatización del espacio de todos. Urge rescatar ese espacio para todos.


9.- Debe ser una política darvinista. Como dice Peter Singer en “Hacia una izquierda darvinista” “el comunismo ha fracasado como esperanza de la humanidad y de la razón. El comunismo no ha tenido en cuenta las condiciones y las premisas de la naturaleza humana porque pretendía una sociedad de hombres iguales cuando la naturaleza produce hombres desiguales. Ha pretendido acabar con el mercado pero la competencia forma parte de su estructura orgánica.” Una política de progreso no puede ignorar el legado de la naturaleza en hacernos orgánicamente diferentes y debe reconocer el animal que llevamos dentro.


10. – Una política de progreso debe tener en cuenta la política radica y valiente contra la muerte. Debe oponerse a que la violencia organice la vida social y debe promocionar los hallazgos de la ciencia para alejar la muerte.