A primera hora del sábado, y tras una agotadora jornada en Santiago de Compostela, ya estaba en Oviedo dispuesta de nuevo a afrontar una frenética actividad. Pese a los precarios medios financieros con que disponemos, UPyD ya cuenta con una sede en la capital del Principado. Ello da buena medida de hasta donde puede llegar un proyecto político exclusivamente con el apoyo de ciudadanos comprometidos (que vayan tomando buena nota los partidos tradicionales). Rosa tuvo el honor de inaugurar este local, un gesto que esperamos que pueda repetirse en el futuro en muchos otros lugares de nuestra geografía.
Desde la nueva sede fuimos caminando hasta el hotel en el que se iba a desarrollar un acto político. A lo largo de este trayecto pudimos apreciar la calidez con la que la gente recibe a Rosa, lo que permite calibrar hasta que punto es percibido con simpatía el proyecto político que ella encabeza.
Tras este paseo, que resultó realmente gratificante, llegó la hora del discurso político. Antes de Rosa hablaron Aída Quero, candidata al congreso de los diputados; Eduardo Madroñal, candidato al Senado; y José Ignacio Prendes, cabeza de lista por Asturias al Congreso de los Diputados. Los tres hicieron especial hincapié en las razones que les llevaron a implicarse en la creación de UPyD. J. Ignacio Prendes señaló además algunas particularidades de nuestra comunidad -como pueden ser la falta de renovación de la clase política o que el hecho de que el debate político esté centrado excesivamente en las infraestructuras y el gasto público-, que justifican la necesidad de que en Asturias se consolide un proyecto de regeneración democrática como el que propone UPyD.
Por su parte Rosa estuvo en su línea habitual: clara y convincente. Su discurso, en el que fue desgranando las miserias del panorama político nacional y las propuestas de UPyD para regenerarlo, fueron muy bien acogidas por los asistentes, que llenaban el salón en el que se celebraba el acto. En este sentido merece una mención especial la nutrida presencia de gente joven.
Por la tarde, y tras una comida de confraternización con los militantes, nos trasladamos a Gijón. En sus calles Rosa volvió a recibir el apoyo cariñoso y espontáneo de la gente, lo que, además de constituir un agradable colofón a la jornada, invita a que afrontemos con optimismo el futuro inmediato de nuestro proyecto político.







