El pasado viernes tuvo lugar la conferencia impartida por Fernando Savater, titulada “Educando Ciudadanos”, en la que un buen número de asturianos tuvimos la suerte de disfrutar de las palabras del filósofo cofundador del partido Unión Progreso y Democracia (UPyD).
El acto tuvo su preámbulo horas antes con una rueda de prensa en la que, además de ser entrevistado, apoyó con su presencia la presentación de la lista de candidatos por Asturias. Encabezada por el abogado José Ignacio Prendes, en la lista al Congreso figuran también el arqueólogo Sergio Ríos González, la médico Aída Quero Martínez, el profesor Luís Armando Fernández Bartolomé, la médico Paloma Virgala Tejero, el estudiante Ignacio García Álvarez, la maestra Carmen Morán Sánchez y la empresaria Antonia Albajara Martínez, siendo suplentes el profesor Humberto Rodríguez Solla, la guía de patrimonio Cultural María González-Pumariega Solís, el profesor Carlos Suárez Calleja y la profesora María Ángeles Villa García .
Por otra parte, la candidatura al Senado, encabezada por el profesor Eduardo Madroñal Pedraza, cuenta también con la comercial Mª Lara Pedregal Rodríguez y el historiador Igor Sosa Mayor, siendo suplentes el profesor Miguel Sáenz de Santa María, la bióloga Adoración Abella García y el profesor David Fernández Tovar.
Posteriormente, y en el abarrotado salón de actos de la Escuela de Hostelería de Gijón, ante aproximadamente 250 personas, abrió el acto José Ignacio Prendes, dando paso a Miguel Silveira (psicólogo, orientador de educación secundaria, experto en educación familiar y autor de un extenso número de artículos y libros, como el reciente “El psicólogo de cabecera”, Premio de Comunicación y 1er Premio de Periodismo), quien realizó la presentación e introducción de Fernando Savater.
La conferencia giró en torno a la importancia de la educación en la democracia, y el filósofo fue desgranando las ideas y principios que fundamentan dicha importancia, buena parte de los cuales proceden ya de la misma democracia clásica griega.

Como punto de partida quiso destacar la imposibilidad de éxito de la democracia sin ciudadanos educados como tales, pues la democracia “no se enciende con un interruptor y funciona por sí misma”. Esta educación de ciudadanos comprende muy diversos aspectos, siendo preciso que los ciudadanos sean “educados para persuadir y dejarse persuadir”, es decir, que gocen de espíritu crítico que les permita analizar, entender, comprender y actuar en consecuencia, exigiendo a sus gobernantes que actúen de igual forma.
Es por tanto imprescindible que cada niño sea educado como un gobernante, como un príncipe, pues, en cierta medida, todos gobernamos, todos formamos parte de la “ciudad”, esto es, de la sociedad democrática y somos responsables de la misma. Por eso la “ciudad”, tiene el derecho, pero sobre todo la obligación de educar a sus ciudadanos en el respeto a los valores y principios democráticos, no siendo suficiente la transmisión de determinados valores en el ámbito familiar. El seno familiar, elemento básico de la sociedad y principio de la educación, no siempre garantiza que los ciudadanos sean educados como tales ni que los valores que transmite sean los adecuados ni los necesarios para el funcionamiento de la “ciudad”, pero sin embargo la ausencia de dicha educación y los perjuicios derivados sí que son sufridos por toda la sociedad.
De ahí que la sociedad deba garantizar a todos los niños y jóvenes una educación de la máxima calidad, porque “aunque la buena educación es cara, la mala educación la pagan las sociedades mucho más caro”. Esto implica, por una parte, que la educación pública, que alcanza a todos independientemente del nivel económico y social, deba ser de la máxima calidad, e implica también que la educación deba ser una prioridad para nuestros gobernantes, materializándose en importantes recursos materiales y humanos de calidad destinados a satisfacer esta necesidad.
Solamente si la “ciudad” cuenta con ciudadanos formados y con espíritu crítico podrá garantizar que éstos exigirán a sus gobernantes un ejercicio del poder de la máxima calidad. Además, es sólo en la democracia donde los hombres nacen libres de un destino fatal impuesto, de ahí que la mencionada importancia de la educación en democracia sea doble, pues supone no sólo su garantía de supervivencia, sino también y al mismo tiempo un elemento de formación de hombres verdaderamente libres, estando por tanto íntimamente unidas la educación y la libertad.
Es por este motivo por el que las sociedades democráticas de nuestro tiempo viven por tanto bajo la permanente amenaza y el temor de que los ciudadanos no educados como tales sean mayoría, pues en ese momento el elemento básico que liga el poder y el pueblo se habrá quebrado, y el primero hará lo que quiera independientemente de lo que el segundo opine, porque precisamente la opinión crítica habrá desaparecido, y por ello la democracia también habrá desaparecido en su esencia.
Por otra parte, y en un terreno más práctico, mostró su confianza en que la asignatura “Educación para la Ciudadanía” se acabe consolidando, una vez superados los altibajos, de forma que sea una materia "de sentido común e imprescindible", y reconoció que no sólo es necesaria, sino que incluso se ha demostrado que "llega tarde" en vista de las reacciones que ha suscitado desde diversos ámbitos.
Tras aproximadamente una hora de interesante, entretenida y amena charla por parte del filósofo, José Ignacio Prendes dio paso al público, y durante casi una hora los asistentes realizaron todo tipo de preguntas al conferenciante.
Finalmente, y tras agradecer a Fernando Savater su generosidad por acudir a la llamada de UPyD en Asturias, y al público por su masiva asistencia, José Ignacio Prendes recordó a todos los asistentes que deseen participar con el proyecto de UPyD las distintas formas de contactar mediante la página web (www.upyd.es/asturias) o acudiendo a la sede de Oviedo (C/ Gil de Jaz, nº 3 - Galerías Pidal - Local nº 14).
Miembro de UPyD en Oviedo











